Por Emiliano Fernández

Más allá de la existencia de una saturación en el ámbito de las propuestas centradas en paladines marginales que se abren camino hacia el estrellato mediante los puños, este intento de biopic sobre el mítico Roberto Durán no está a la altura del desafío y se pierde en un recorrido superficial y poco interesante.Manos de piedra: Un toro salvaje latino 5Si hay un tópico en el que el séptimo arte se siente profundamente cómodo es sin dudas el boxeo: entre el deporte más bello y sincero de todos y el cine existe una simbiosis que se explica por el carácter porfiado y solipsista de los antihéroes de ambas disciplinas, ya que el derrotero de fondo -de ascenso y descenso- remite siempre a una redención individual, a una narrativa apoteótica y clasicista. Los ejemplos son muchos y van desde las primigenias El Triunfador (Champion, 1949), El Estigma del Arroyo (Somebody Up There Likes Me, 1956) y Réquiem para un Peso Pesado (Requiem for a Heavyweight, 1962), pasando por Ciudad Dorada (Fat City, 1972), Rocky (1976), El Campeón (The Champ, 1979) y Toro Salvaje (Raging Bull, 1980), hasta films más recientes como Golpe a la Vida (The Boxer, 1997), Huracán (The Hurricane, 1999), Ali (2001) y El Luchador (Cinderella Man, 2005).

Teniendo en cuenta que las últimas dos grandes obras del subgénero fueronManos de piedra: Un toro salvaje latino 2 Million Dollar Baby (2004) de Clint Eastwood y El Ganador (The Fighter, 2010) de David O. Russell, epopeyas que resultaron tan satisfactorias a nivel artístico como en lo que respecta al retrato de los pormenores del deporte en sí, vale decir que durante nuestra contemporaneidad tuvimos experiencias positivas y negativas en igual proporción; pensemos para el caso en las interesantes Herbert (2015) y Creed: Corazón de Campeón (Creed, 2015), exponentes que ofrecieron una mínima vuelta de tuerca que rejuveneció el esquema (la primera vía una enfermedad terminal y la segunda mediante un linaje siempre al acecho), o consideremos la fallida Revancha (Southpaw, 2015) y la propuesta que hoy nos ocupa, Manos de Piedra (Hands of Stone, 2016), dos realizaciones que explotan en demasía los latiguillos del rubro.


Manos de piedra: Un toro salvaje latino 3Como su título lo indica, el opus del director y guionista Jonathan Jakubowicz repasa la vida y carrera de Roberto Durán desde sus orígenes humildes hasta las dos famosas peleas con Sugar Ray Leonard de 1980 y el combate con Davey Moore de 1983, todo a su vez entrelazado con algunos acontecimientos históricos del período de su Panamá natal. Si bien el convite es eficaz a nivel afectivo y/ o emocional, especialmente por el desempeño de Edgar Ramírez como Durán, Ana de Armas en el rol de su esposa Felicidad Iglesias y Robert De Niro como su entrenador Ray Arcel, a decir verdad la trama recurre a un sinfín de clichés superficiales que no aportan ninguna novedad a lo ya visto (los diálogos dejan mucho que desear) y la progresión narrativa impone una velocidad contraproducente (los constantes flashbacks y una edición símil videoclip dañan la coherencia interna del relato).

Manos de piedra: Un toro salvaje latino 1Otros dos problemas muy serios de Manos de Piedra se ubican en sintonía con lo anterior: la película se saltea episodios que reclamaban algún tipo de desarrollo, como por ejemplo la aceptación definitiva de Arcel por parte de Durán, y varios conflictos se resuelven a puro automatismo; así el trasfondo del personaje de De Niro, el que funciona como narrador, no se condice con su peso dentro de la historia porque todo su pasado se reduce a un puñado de escenas marchitas e intrascendentes. Usher Raymond como Leonard y Rubén Blades en la piel de Carlos Eleta, el promotor de Durán, colaboran -y mucho- en compensar las torpezas formales y la falta de imaginación de Jakubowicz, un venezolano que demuestra inteligencia sólo en las referencias a la pugna por el Canal de Panamá (metáfora de la trayectoria profesional del protagonista y lazo con su padre abandónico) y en lo que hace a la relación del señor con Felicidad (lejos del melodrama y cerca del amor incondicional). El film no consigue despegarse de sus homólogos y cae por debajo de una sana corrección, lo que resulta una pena porque el panameño merecía una biopic más inspirada y el deporte un análisis más exhaustivo acerca de las diferencias entre los dos estilos en choque, el del boxeador ágil a la Leonard y el del luchador inamovible y frío, justo como el gran Durán…
Manos de piedra: Un toro salvaje latino 1Título original: Hands of stone
Dirección: Jonathan Jakubowicz
Intérpretes: Edgar Ramírez, Robert De Niro, Ana De Armas, Rubén Blades, Ellen Barkin, John Turturro, Usher Raymond IV
Calificación: Apta para mayores de 16 años
Género: Biopic
Duración: 111 minutos
Origen: Estados Unidos, Panamá
Año de realización: 2016
Distribuidora: Diamond Films
Fecha de estreno: 03/11/2016

Puntaje 5 (cinco)

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