Por Juan Blanco

La verdadera película de espionaje es esa que siempre se muestra cerebral e intrigante; esa que comprende personajes con respuestas ambiguas y cuyos trabajos a duras penas se comprenden con ojos triviales; esa que trabaja sobre una historia que siempre sospechamos improbable, y que por las dudas queremos y necesitamos volver a experimentar un poco más despiertos. Y no hablo de las aventuras Bond… esas son fáciles.

Juego de espías: ¡Yo quiero ser Robert Redford! 3


Si todas estas características sirven para ilustrar una noción de las películas de espionaje, entonces cabe afirmar que Juego de espías es indudablemente una de ellas.

Bajo la dirección de Tony Scott (alguna vez acusado sin razón de ser el hermano tonto de Ridley), este juego pretende una bajada a tierra de los secretos de la CIA al mejor estilo de La Conversación o Contacto en Francia (género aparentemente comprado por Gene Hackman). Aunque dinámica a más no poder, más que inscripta dentro del frenesí que rige al cine de acción de nuestros tiempos Juego de Espías parece rendirle homenaje a ese cine de espías clásico, en el que la información nunca se sobre-explicitaba, sino que se canalizaba en estrategia al punto de tener que organizar todo nosotros a pura maña.

Juego de espías: ¡Yo quiero ser Robert Redford! 5La idea consiste en concentrarse en las retóricas batallas entre los agentes de inteligencia y el gobierno que se lava las manos una vez que las papas queman más de la cuenta. Nuestro punto de vista es el del agente veterano Nathan Muir (Robert Redford), quien en su último día de servicio se entera (por izquierda) de que su alguna vez protegido Tom Bishop (Brad Pitt) fue arrestado por espionaje en China, y que será ejecutado en menos de 24 horas. Siendo aparentemente el único interesado en salvar el pellejo del “niño explorador en problemas” (tal como aluden a Bishop en la historia), Nathan de ahí en más se va a proponer usar toda su experiencia en contra de los directivos de la agencia para rescatar a su amigo, algo que como mentor siempre juró que nunca haría.

Juego de espías: ¡Yo quiero ser Robert Redford! 1

En la tradición paranoica que en los últimos trabajos de Scott ya se evidenciaba con fuerza (Marea Roja y en especial Enemigo Público, ambas también con Gene Hackman), Juego de espías más que complaciente es acusatoria, más que tranquilizadora es inquietante, tramposa, y por sobre todas las cosas fría -algo a lo que contribuyen los velos azulados que también son una constante estética de Tony-.

Lo más divertido del asunto es tratar de reconocer a Robert Redford en los gestos juveniles Juego de espías: ¡Yo quiero ser Robert Redford! 6de Brad Pitt, y más importante aún… lograrlo. El casting es obvio, por eso la idea mentor–protegido entre papá Robert e hijo Brad es tan autoritaria como emocionante; son las dos caras de la misma moneda, y eso augura sentimiento dentro de la frialdad del relato. Ambos están geniales, al punto de que una vez terminado el juego uno insista en volver a empezarlo, pero con una condición: ¡todos querrán ser Robert Redford!

Juego de espías: ¡Yo quiero ser Robert Redford! 2Título: Juego de espías
Titulo Original: Spy game
Director: Tony Scott
Intérpretes: Robert Redford, Brad Pitt, Catherine McCormack, Stephen Dillane, David Hemmings, Larry Bryggman y Marianne Jean-Baptiste
Género: Acción, Espionaje, Thriller
Duración: 126 minutos.
Origen: Estados Unidos, Alemania, Japón, Francia
Año Realización: 2001
Distribuidora: UIP
Fecha Estreno: 13/06/2002

Puntaje 8 (ocho)

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