El movimiento posterTítulo: El movimiento
Dirección: Benjamín Naishtat
Clasificación: Apta para mayores de 13 años
Duración: 70 minutos
Género: Histórica
Distribuidora: Obra Cine
Origen: Argentina
Intérpretes: Pablo Cedrón
Año de realización: 2016
Fecha de estreno: 03/03/16

Puntaje: 8 (ocho)

Por Pablo Arahuete


En su segundo opus, el realizador Benjamín Naishtat recupera uno de los tópicos explorados en su ópera prima Historia del miedo -2014-, la violencia latente desde un contexto y una cultura atravesada de antinomias o con dialéctica de opuestos que nunca se atraen.el moviminento 2

La idea más allá de su anclaje a una época determinada de la historia argentina, 1835, procura crear desde un relato ficcional, aunque no cronológico, una suerte de abstracción tanto desde el punto de vista de la puesta en escena que hace de La Pampa desértica un espacio difuso por el que los personajes deambulan en una deriva nocturna como en el despojo de toda idea revisionista, cargada de discurso o bajada de línea.

Un sugestivo blanco y negro, explotado de las formas más poderosas y poéticas posibles, recorta la imagen en los rostros, a pesar de que la palabra es primordial en este relato que se carga al hombro el excelente Pablo Cedrón, ael-movimiento-2l componer un líder en busca de adeptos a una causa, el simbólico movimiento del que no se puede llegar a dilucidar nada excepto la retórica que establece la fórmula del fin que justifica los medios.

Las raíces de la violencia política encuentran en El movimiento -2016- un núcleo importante al que se llega por el camino de la abstracción, de acuerdo a la propuesta del director, pero que también habilita la reflexión sin una idea de clausura y concentrado en el debate de ideas que seguramente avivará una trama mínima que transita el universo de este opus.

La cámara se divide en su rol de narrador y testigo a la vez, encuentra la distancia necesaria para que los personajes fluyan aunque se pega a los rostros y a las expresiones que no necesitan de palabras y que encuentran el contraste justo a todo discurso.

Por momentos, y gracias al trabajo de la fotografía y la iluminación, El moviento ima 1el escenario adopta una característica teatral, asimétrico a la extensión espacial de un desierto, pero que hace del artificio su mejor herramienta para deconstruir el espacio, vaciarlo de la impronta paisajista y convertirlo en un elemento más de la percepción de los personajes.

Con El movimiento estamos frente a una apuesta audaz de un cine nacional que no le teme a la historia como plataforma de despegue y que además se vale de los recursos cinematográficos para escapar de la estructura clasicista y así dar paso a nuevas formas de lenguaje y de contar una historia.

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