Por Pablo Arahuete

La frontera entre el documental, el ensayo y el cine experimental atraviesan el universo de la singular Generación artificial -2015-. Una película anómala en la que el director Federico Pintos reconstruye los avances de los formatos y tecnologías en video, además de apelar a la ficción para dejar abierta la reflexión sobre las maneras de percibir la videorrealidad. En esta entrevista exclusiva, nos metemos de lleno junto a Federico Pintos en el mundo de los Video Jockeys y su relación con el arte.

Federico PIntos, director de Generación Artificial
Federico PIntos, director de Generación Artificial

 Pablo E. Arahuete: – ¿Tu amplia experiencia en el campo del videoarte te llevó a encontrar cierta poética en la tecnología?


 Federico Pintos: – El desafío que teníamos era poder encontrar un código poético para la tecnología que íbamos a manipular. Necesitábamos establecer una relación estrecha con la técnica que pudiese impulsar estéticamente al relato. Finalmente descubrimos que anclarlo como una fábula sobre el video nos permitía elaborar una tecnopoesía experimental que, a la vez que habla de la evolución tecnológica de la imagen y las maneras en las que afecta nuestras vidas, también da lugar al discurso propio de la película, desde la trama hasta los temas de fondo.

 

P.E.A.: -¿Qué ventajas te abrió la idea de falso documental para encarar este proyecto de Generación artificial?

Federico Pintos: – Al principio, cuando hablábamos de hacer una película de Vjs, todos pensaban que nos referíamos a los VJs de Mtv, así que teníamos que partir de la base de que la mayoría de la gente, aun cuando está íntimamente familiarizada con la figura del DJ, no sabe realmente qué es un VJ. Pero nuestra intención no era quedarnos con un documental explícito e informativo de nicho, si no mostrar lo que para nosotros era interesante de esta disciplina, su relación de outsider respecto del mundo del videoarte, los problemas relacionados a su inserción en un mundo laboral, su capacidad de experimentación con público en eventos masivos. La ficción nos permitió abrir la narración en múltiples capas de sentido con un gran abanico de realidades que reflejaban temas -aparentemente- tan disímiles como la realización de videos para fiestas sociales y la neurología.

 

P.E.A.: – ¿Por qué el título “Generación Artificial”?

Federico Pintos: – El título fue el germen de la película, pero fuimos encontrando su verdadera polisemia mientras escribíamos con Julián Urman. De la palabra “generación” nos interesaba la idea de sucesión, ya sea como capa etaria, o como las generaciones que se dan en las copias de un material analógico que se va degradando, y de “artificial”, la idea de algo que no es natural, un artificio. También nos interesaba la idea de visión artificial como una forma de procesar imágenes por una computadora, o a través justamente de un artificio, en oposición a lo que el sentido común dice que es “lo natural”.

 

PrintP.E.A.: – ¿Cuál fue la decisión de que otra persona te interprete? (me refiero al curador Rafael Cippolini)

Federico Pintos: – Con Julián Urman queríamos de alguna manera trasladar nuestras conversaciones a la película, y jugar con varias capas de realidad. Del mismo modo que íbamos a intervenir el formato documental con elementos de ficción, queríamos difuminar nuestras vidas con las de los personajes. Así decidimos que una de las figuras centrales de la película, Julián Lascano, un VJ pionero que da un vuelco hacia la neurología amateur, fuera interpretado por Urman, y que por otro lado, el director dentro de la película tuviera mi nombre. Tuvimos la suerte de convencer al brillante Rafael Cippolini para que interpretara esta especie de alter ego mío. Cippolini de por sí representa una idea, le agrega otra capa de realidad no sólo por su pensamiento estético sino también por el lugar que ocupa dentro del arte argentino. No podría haber sido otra persona.

 

P.E.A.: – Si tuvieras que resumir la historia que se cuenta en Generación Artificial ¿Cómo sería?

Federico Pintos: Un socialero con anhelos de artista intenta construir un documental sobre el movimiento de los Video Jockeys, pero en el camino este objetivo se le transforma en una pesadilla.

 

P.E.A.: – ¿Cómo te llevás con las nuevas tecnologías a partir del auge de internet?

Federico Pintos: – La web marcó, entre otras cosas, una línea de tiempo hacia el pasado y garabateó las reglas de comportamiento del presente. Internet nos permitió ser más conscientes de nuestras propias obsesiones y de su universo transfinito, volviendo más difusa la figura del intermediario “especialista” que era una suerte de guardián del contenido. En la web, todos podemos ser curadores y Generación_Artificial_1creadores, es una avalancha de opiniones, para bien y para mal. Por eso no creo en lo “nuevo”, sino en la innovación como percepción de algo nuevo. Nuestro universo cultural desde internet está sujeto a la apropiación, en un vasto y enigmático remix autoral que sólo el uso político de las nuevas herramientas tecnológicas puede transformar en un espacio de mayor libertad, o en una prisión virtual sin salida.

 

P.E.A.: – En tu película aparece el protagonismo del VHS como punto de partida, ¿te costó adaptarte como artista del estadío analógico al digital?

 Federico Pintos: – Mi generación fue viviendo el cambio progresivamente, y cada avance fue como un triunfo de la tecnología. Quizás, al momento de llegar estos cambios, era demasiado joven para entender la nostalgia. Por eso festejaba cada paso de esta evolución con el optimismo inocente del que espera las promesas de un futuro accesible. Siempre me emocionó la tecnología y sus avances, la capacidad de transformación que traen las nuevas técnicas, porque en definitiva la forma en la que vemos y registramos lo “real” es lo que construye nuestro imaginario visual y nuestra identidad. Siempre creí que la evolución de los formatos iba a significar un avance en nuestra capacidad de registrar experiencias, pero al final mis recuerdos quedaron anclados en el VHS -como quizás le pasa a una generación anterior con el fílmico, con el Super 8- y eso me enlaza emocional y plásticamente a lo analógico.GA_poster_web-JULIO

 

P.E.A.: – ¿Cuáles crees que son las ventajas de una textura sobre la otra en materia de manipulación de imágenes?

Federico Pintos: – Con la multiplicidad de formatos lo que queríamos era incluir visualmente una historia del video: la película va desde el VHS, al HI8, hasta las cámaras digitales más modernas, pasando por el DVcam, y el miniDV. Nuestra intención fue acompañar, desde una cierta nostalgia tecnológica, esta evolución, y también encontrarnos de lleno con los obstáculos y, por lo tanto, con las virtudes que cada formato te obliga a tener en cuenta, ya sea desde la fotografía, o desde el montaje. No sé si hablaría de ventajas: a esta altura, cada formato crea su propia videorrealidad.

 

P.E.A.: – ¿Qué tipo de cine te gusta? y ¿qué referentes cinematográficos tenés?

Federico Pintos: – Siempre trato de considerar a mis contemporáneos como referentes, me interesa lo que se está investigando en otros campos, como los científicos, lo que escriben los escritores, las películas y los discos que se hacen hoy. Ahí es donde encuentro las claves para entender el pasado y poder conectar con el presente. Decían de Sartre que, para escribir un libro, se iba a una fiesta a charlar con su círculo social y ahí encontraba las ideas. Me gusta pensar que todos estamos para ser referentes del otro.

 

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