Por Pablo Arahuete

No es el tiempo pero es el tiempo. Una noche, una odisea urbana y la prisa del pasaje de la adolescencia en el Paisaje de la transfiguración y la fragmentación de la imagen. El debut en el largometraje de la productora Jimena Blanco elige como punto de partida un retrato muy autorreferencial sobre cuatro amigas que deciden volcarse a la aventura de un viaje nocturno desde Provincia a Capital con el objeto de asistir a un concierto de rock y vivir esa experiencia de estar lejos de casa y de la autoridad familiar, aunque sea por unas horas. Fragmentos de la noche o espacios que se hacen enormes ante la diminuta presencia de las cuatro aventureras, a merced de los lobos que se disfrazan de corderos entre chupetines y la prisa del debut mientras cae la noche y el peligro de perderse o caer en manos de la policía resulta mucho más factible que la noche de amor perfecta con el líder de la banda. Sin referencias directas al tiempo y época en que transcurre esta noche de diversión, el relato acumula indicios de una década sin celulares, sin internet y en que cualquier adolescente perdida en la ciudad y sin dinero para volver  -como el caso de este grupo de amigas- abre las puertas a una tensión in crescendo al paso que el maquillaje se corre de un rostro aniñado para mostrar la vulnerabilidad del juego de hacerse la grande, la superada, la sofisticada, la que se las sabe todas en tierras hostiles y a partir de ese entrecruce de personalidades se desgrana con sutileza la conflictiva adolescente, en un film riguroso en la puesta en escena y atractivo en lo que hace al tratamiento de la imagen, la atmósfera de libertad y opresión en un mundo demasiado grande y complejo para un grupo tan pequeño y complejo.

Funciones:


12 de Abril – 19:15hsVillage Recoleta

13 de Abril – 16:10hsVillage Recoleta

15 de Abril – 23:00hs, Espacio INCAA cine Gaumont

 

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