Marco Berger continúa con su saludable tendencia de hacer un cine profundo con un estilo personalísimo lo que nos lleva a su más reciente filme, El cazador (2020), que se estrena el 28 de mayo a las 22hs. en CINEAR TV. Razón más que valedera para acercarle a nuestros lectores de CineFreaks esta jugosa entrevista al creador de Mariposa, Un rubio y Taekwondo que pese a su juventud ya cuenta con una filmografía tan amplia como auténtica e inteligente. ¡Que la disfruten!

Por Pablo Arahuete

 


Pablo E. Arahuete:  -¿Ética y deseo van de la mano según tu opinión?, dado que es una de las tantas aristas que atraviesan el universo de El cazador.

Marco Berger: -No, no creo para nada. El deseo está dentro de uno y no tiene límites. El problema es el no saber diferenciar qué deseos son posibles de concretar y cuáles ponen en tela de juicio la propia ética y cordura. Yo puedo desear una persona y eso no significa que estoy autorizado a llevar mi deseo adelante. Mi profesor de teatro, Julio Chávez, en la época que yo me preparaba decía algo muy interesante. Decía: La diferencia entre el loco y el sano es que el sano puede desear matar, pero no lo hace y el loco lo puede llevar adelante. El deseo no tiene freno, está ahí y hay que saber vivir con eso. Muchas de las cosas que deseamos son éticamente posibles y muchas no. La ética es algo, creo yo, inherente a los seres humanos que nos permite diferenciar qué está bien y es correcto, de lo que no.

P.E.A: -Para aquel espectador familiarizado con tus historias y con tu sello autoral siempre aparece un nuevo eslabón en esa cadena que parece originarse en el deseo y terminar en el cuerpo ¿qué eslabón sumaste en relación a esa tensión irresuelta en este opus?

Marco Berger: –En el deseo no hay ningún eslabón suelto. Todos los seres que desean llevan adelante su deseo con el permiso del otro. Justamente es una película que cuenta que en el terreno del deseo y el amor pueden aparecer trabas, como en el caso de esta, pero que no es culpa del deseo, por así decirlo. El gran problema de la película es el abuso de poder desde las sombras y sacar beneficio económico de ese deseo que es puro. Por otro lado quería trabajar también el poner en crisis el rol de los padres con respecto a las expectativas de los hijos. Ezequiel, el protagonista, se siente atrapado y siente que no puede pedir ayuda porque carga con el peso del secreto de ser homosexual y que su familia, no sólo no lo sepa, sino que tiene una mirada negadora sobre esa posibilidad.

P.E.A: -Cuánto te aporta moverte en el carril del género como el thriller para desarrollar un relato, que si bien enfoca en los personajes,  también lo hace en un contexto muy poco visitado por el cine que no busca moralina o juicios antojadizos que bajen línea moral ?

Marco Berger: 2
Fotograma de El cazador, de Marco Berger

Marco Berger: -La mezcla de géneros me encanta. En este caso la película es realmente un drama sobre el deseo homosexual a espaldas del mundo, pero como me gusta mezclar los géneros cinematográficos, me parecía interesante crear, a través del thriller, este monstruo oculto que empieza de apoco a rodear al personaje de Ezequiel, que finalmente no es un monstruo o peligro de carne y hueso, sino un entramado que abre otro juego en donde realmente inaugura el drama de la vida real que tiene que afrontar este adolescente.

P.E.A: -Para llevar adelante esta película: investigaste por tu cuenta el tema de la pornografía infantil en la internet profunda?

Marco Berger: -No, nunca se me hubiese ocurrido. Primero porque tengo entendido que es muy dificil acceder. Por otro lado un amigo, que es experto en informática, me dijo que hasta a él -que trabaja de eso- le daba miedo entrar y no saber qué se iba a encontrar. Según tengo entendido también no es como que entrás a un Google, sino que sólo se entra a través de llaves numéricas, códigos encriptados y específicos. Además como hablo de una idea colectiva de lo que hay ahí, me agarro de eso para imaginar que puede ser así. Cuando me preguntas eso, en el fondo, es como si le preguntases a un director que retrata un asesino si es necesario matar una persona para saber cómo filmarlo después.

P.E.A: -Te pregunté sobre la ética y ahora te sumo la palabra estética: ¿considerás que la búsqueda estética en una película es de cierta manera transparentar la ética de su autor?

Marco Berger: -No, no creo que esté relacionado, la verdad. Dos pintores pueden retratar la muerte y cada uno elegir qué herramientas estéticas le son más útiles. Creo que el impacto de la película está sostenido por el guión y el tema. La estética que busco es más personal y tiene que ver con un corpus de obra mucho mayor, que excede esta película y que sigue una línea estética que vengo trabajando hace tiempo y en este caso hace una apuesta mucho más grande a la prolijidad, el preciosismo, el arte y la luz; más pensados y cuidados.

Crítica de El cazador, por Pablo Arahuete

 

 

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