Por Mónica Grau Seto, corresponsal en España
Karla es un drama alemán con el que debuta la directora Christina Tournatzés y está escrito por Yvonne Görlach. Nos adentra en uno de los temas más silenciados y dolorosos de la sociedad: el abuso infantil en el entorno familiar.
La historia nos sitúa en Múnich en 1962, narrando la historia de Karla Ebel, una niña de 12 años, que armada de coraje, decidió denunciar a su padre por abuso sexual, tras escapar de su hogar, siendo el primer caso en Alemania donde una menor de edad conseguía llevar a juicio a su padre. La película enmarca muy bien la época y el contexto, en un tiempo en la que la voz de los niños apenas era escuchada y la violencia dentro del hogar se justificaba como “método de crianza”, por lo que el acto de Karla se convierte en un grito de resistencia y dignidad.

De este modo la trama sigue a la niña en su difícil camino hacia la justicia, ya que tras escapar de su hogar, esta acude sola a la comisaría y exige hablar con un juez, negándose a relatar su historia a un desconocido, aunque sea policía. Ella necesita ser escuchada por una figura de autoridad que pueda juzgar y encerrar a su padre. Su esperanza recaerá en el veterano juez Lamy, quien, a pesar de la desconfianza inicial al no tener pruebas físicas ni testimonios a favor de la niña, decide escucharla y acompañarla en su búsqueda de justicia.
La directora logra un acercamiento respetuoso y profundamente humano al relato, como su decisión de narrar la historia desde la perspectiva de la niña, prescindiendo de música, que podría ser un elemento emocional externo, y apostando por el poder del silencio que dota a la película de una fuerza inusitada. La directora no quería que la música buscara manipular la emoción, ya que la historia ya es lo suficientemente poderosa.
El filme, lejos de recrearse en el morbo y escenas explicitas, apuesta por la sobriedad y la contención, mostrando el sufrimiento de la protagonista a través de silencios y miradas evitando cualquier explicitud innecesaria. Como cualquier niña muestra su imaginación y la utilizará como método de escape y disociación, ya cada vez que algo terrible le sucede, ella metafóricamente imagina estar buceando. Alejándose mentalmente de su cuerpo, ya que debajo del agua está el refugio donde puede gritar en silencio y huir de esa terrible realidad.
Karla es la narradora de la historia y su protagonista, e iremos descubriendo su sufrimiento a través de recuerdos, imaginación y aunque muchas veces no pueda decirlo con palabras, y por bloqueo, entenderemos todo ese dolor.
Respecto a los abusos, vemos escenas difuminadas y entrecortadas, la niña escondiéndose, la espalda del padre, unas sábanas, él arrastrándola de debajo de la cama… pero no se muestra nada, ya que no hace falta ver pasa saber lo que le sucede. Hay muchos momentos con silencio, tanto por parte de la niña como de los dos adultos que se convertirán en su apoyo, el juez Dr. Lami y su secretaria que están apoyándola, y comparten su dolor y rabia. Poco a poco el juez irá consiguiendo que la niña confíe, y aunque hay muchas palabras que no puede decir por dolor y bloqueo, le dará su tiempo y espacio para que entienda que por fin un adulto cree sus palabras y va a ayudarla a encontrar justicia.
El espectador no es testigo directo de los hechos, sino que los siente a través de los ojos y recuerdos de Karla, compartiendo su desconcierto, su miedo y su valentía. La interpretación de Elise Krieps como Karla es conmovedora, transmitiendo con sutileza el dolor y la determinación de una niña que se niega a ser silenciada, durante el rodaje estuvo acompañada en todo momento por su madre, la actriz Vicky Krieps (Hasta el fin del mundo).

Pero no es solo un drama legal, sino también una denuncia social, ya que la película recuerda que, según datos de Unicef, más de 370 millones de niñas y mujeres han sido víctimas de abusos sexuales antes de los 18 años, y que la mayoría de estas agresiones se producen en el entorno familiar. El miedo a no ser creídas y las represalias hacen que muchas víctimas nunca lleguen a denunciar. El filme subraya la importancia de escuchar y proteger a los menores, y denuncia la complicidad del silencio adulto, tanto en el hogar como en las instituciones que deberían proteger a los niños.
Una película necesaria, valiente y profundamente conmovedora, ya que estos abusos se dan en todas partes y no sólo en el tercer mundo. Su mayor logro es devolver la voz a quienes no la tuvieron y recordarnos que actualmente demasiados niños y niñas siguen hablando al vacío y siendo víctimas de estos abusos. La cinta es un gesto de escucha y una llamada a la acción para que la sociedad no vuelva a mirar hacia otro lado, hay que actuar y proteger a la infancia. Un drama que dignifica a su protagonista y a todas las víctimas que, como ella, se atrevieron a romper el silencio.
Título: Karla.
Dirección: Christina Tournatzés.
Intérpretes: Elise Krieps, Rainer Bock, Imogen Kogge, Torben Liebrecht, Katharina Schüttler, Robert Hunger-Bühler, Frank Vockroth y Carlotta von Falkenhayn.
Género: Basado en hechos reales, Drama.
Calificación: AM 16 años.
Duración: 105 minutos.
Origen: Alemania.
Año de realización: 2025.
Distribuidora: Mirada Distribución.
Fecha de estreno: 27/11/2025.
Puntaje: 7 (siete)
