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jueves, 12 febrero 2026
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Dept. Q: Un thriller policial apasionante

Por Francisco Nieto, corresponsal en España

*Se advierte al lector que la reseña podría contener spoilers

El recién formado Departamento Q, una división especial de la Brigada de Homicidios de Edimburgo encargada de reabrir casos sin resolver, inicialmente consta de un solo hombre, montones de archivos polvorientos y un sótano lúgubre que antes servía de baño y ducha. Una vía muerta. Para la Jefa de Homicidios, Moira Jacobsen (Kate Dickie), su objetivo es matar dos pájaros de un tiro: servir de pretexto para un aumento del presupuesto y como terapia ocupacional para el inspector jefe Carl Morck (Matthew Goode), jefe designado del Departamento Q, a quien Jacobsen aún no está dispuesta a permitir que se reincorpore a sus funciones habituales tras una experiencia traumática.

De hecho, Morck y el sótano son la pareja perfecta: ambos han presenciado un montón de problemas. El ataque inesperado de un pistolero en la escena del crimen, que dejó al compañero de policía de Carl, James Hardy, paralizado en el hospital, y en el que el propio Carl resultó herido y un agente de patrulla más joven murió, ha dejado una cicatriz tanto externa como interna. Esto no ha hecho que Morck, quien ya era considerado arrogante y difícil, sea más accesible; sus colegas de la comisaría prefieren evitarlo, al igual que hacen con el sótano inmundo.

Excepto Akram Salim (Alexej Manvelov), un expolicía sirio que ha huido a Gran Bretaña. Intuye su oportunidad de conseguir un puesto en la brigada de homicidios del nuevo departamento y prácticamente le impone su ayuda. Y además empieza con buen pie cuando se asegura de que el Departamento Q desarrolle rápidamente una dinámica inesperada cuando rescata un expediente de la pila como su primer proyecto de investigación, que resulta ser un caso tan desafiante como fascinante.

La serie Dept. Q despliega una dinámica emocionante, a pesar de ser solo un ejemplo más del manido género de “procedimiento policial” y un remake de una novela de Jussi Adler Olsen de 2008 que ya fue adaptada al cine en algunas ocasiones. Este buen desarrollo se debe a que el showrunner Scott Frank, conocido por sus excepcionales series Godless y Gambito de Dama, ni siquiera intenta añadir un toque artificial a su material. En cambio, se basa con seguridad en sus puntos fuertes, dándoles un nuevo impulso con caracterizaciones matizadas, un excelente sentido del suspense dramático y un evocador diseño de producción (supervisado por Grant Montgomery). Gracias a algunos ajustes bien pensados, la transferencia cultural de Copenhague a Escocia no causa fricciones irritantes.

El caso sin resolver, en el que trabajan Morck, Akram y, posteriormente, la agente de policía novata Rose (Leah Byrne), como tercer miembro del equipo, gira en torno a la desaparición de una fiscal hace cuatro años. Merritt Lingard (Chloe Pirrie) fue vista por última vez con su hermano, que padece afasia, en el ferry que conecta Escocia continental con la isla natal de Lingard, donde debía visitar a su padre, un pescador. ¿Cayó por la borda accidentalmente o fue asesinada? ¿Fue secuestrada? Lo sabremos después de nueve apasionantes episodios.

Desde el principio, los espectadores van un paso por delante de la investigación policial: el hecho de que Merritt no fue ahogada ni asesinada se narra a través de una trama paralela que (como en la novela “Mercy” de Jussi Adler-Olsen) se alterna con la trama de la pesquisa y, alternando entre diferentes niveles temporales, arroja luz sobre el destino de la víctima y sus recuerdos. Merritt ha sido evidentemente secuestrada: languidece en una cámara de aire comprimido, recibe comida a través de esclusas de aire por sus torturadores anónimos y se supone que será castigada con este aislamiento intensivo por algo, aunque no sabe exactamente el porqué.

Así pues, en varios niveles, se trata de los típicos esqueletos en el armario, de horrores y pecados del pasado que deben ser expiados. Estamos en el terreno propio del “nordic noir”. Sin embargo, el creador de la serie se resiste a presentar el escenario con la melancolía y el frío típicos del género. A nivel visual, la producción se caracteriza por la combinación de rojo y verde, un impactante contraste complementario que carga de energía las imágenes. Tanto la oficina del sótano donde el Departamento Q comienza su trabajo y la cámara de aire comprimido donde Merritt experimenta su martirio son lugares bastante claustrofóbicos, pero la dramaturgia del color contrarresta obstinadamente esto con su energía y vitalidad. Lo mismo ocurre con el tono narrativo y la caracterización. Los dos actores principales, Goode y Pirrie, saben muy bien cómo eliminar todo el aburrimiento y el sentimentalismo del estado atormentado de sus personajes con una terquedad y una vitalidad agudizadas.

En último lugar resaltar que la inclusión de flashbacks no supone un freno para el proceso explicativo, sino que se integra en el presente narrativo de tal manera que todo encaja a la perfección e impulsa la trama. Una serie que está ejecutada de una forma tan ejemplar, inteligente y emocionante que solo cabe esperar que Scott Frank se enfrente a las demás novelas de Carl Mørck. La monotonía policiaca sin duda podría beneficiarse de más temporadas de Dept. Q.

Título: Dept. Q. Título original: Idem. Dirección: Scott Frank & Elisa Amoruso. Creadores: Scott Frank & Chandni Lakhani.
Intérpretes: Matthew Goode, Kelly Macdonald, Chloe Pirrie, Alexej Manvelov, Leah Byrne, Mark Bonnar, Jamie Sives, Shirley Henderson, Kate Dickie y Alec Newman. Género: Serie, Basado en novela, Policial, Thriller, Drama. Calificación: AM 16 años.
Duración: 9 episodios de entre 42 y 71 minutos. Origen: Reino Unido.
Año de realización: 2025. Plataforma: Netflix. Fecha de estreno: 29/05/2025.

Puntaje: 7 (siete)

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